jueves, 30 de septiembre de 2010

¡Pablo Neruda, en el recuerdo de los diputados de Chile!

Pablo Neruda, en el recuerdo de los diputados de Chile

(Publicado por Julián Pérez Porto)



Al cumplirse 37 años de la muerte del poeta y militante comunista chileno Pablo Neruda, las autoridades del país que lo vio nacer han querido convertir a septiembre en un mes de tributos hacia el destacado autor que, a lo largo de su trayectoria, desarrolló obras como “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, “Residencia en la tierra” y “España en el corazón”.

En ese contexto, la figura del escritor fue honrada ayer en el Congreso Nacional de Chile, donde la Cámara de Diputados llevó a cabo un emotivo homenaje para recordar la vida y obra de este hombre que llegó al mundo el 12 de julio de 1904 en la comuna chilena de Parral bajo el nombre real de Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto.

Cabe destacar que, además de haber dejado una huella imborrable en el universo literario, Neruda intentó involucrarse en la realidad política de su tierra natal. Su trayectoria al respecto, como sabrá más de uno de sus admiradores, incluye funciones como senador (cargo que obtuvo en 1945, el mismo año en el que se le concedió el Premio Nacional de Literatura), la adhesión al Partido Comunista y una fuerte labor opositora hacia el gobierno de Gabriel González Videla.

Al transformarse en enemigo de las autoridades, Neruda comenzó a sufrir presiones y persecuciones que lo llevaron, en un primer momento, a vivir en la clandestinidad y, más tarde, a optar por el exilio.

Tras pasar algunas temporadas fuera de su país, el escritor pudo regresar a su lugar de origen y retomar sus obligaciones cotidianas. En ese nuevo contexto, el destino lo acercaría, una vez más, a la política ya que, al asumir Salvador Allende como presidente, él sería designado embajador en Francia.

Pablo Neruda, el multifacético hombre que ayer ha sido homenajeado por los diputados chilenos, dejó de existir de forma física el 23 de septiembre de 1973, aunque no caben dudas de que su espíritu sigue vivo y su paso por este mundo no ha pasado desapercibido.



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